Autor: Hasmik
Yo no pedí esto. Todo empezó con algo insignificante, como interferencias de radio en lo más profundo de mi conciencia. La gente hablaba, pero no con la boca.
Siempre he tenido alergias graves. El polvo, el polen, el pelo de gato… cualquier cosa. Estornudo constantemente. Pensaba que solo era una molestia. Hasta el día en que
Anna nunca pensó que tendría un gato. Desde pequeña, le gustaban más los perros, que son fieles, leales y fáciles de entender. Pero todo cambió aquella fría tarde
Marina nunca se consideró una persona curiosa. Su vida transcurría tranquilamente: trabajo en la oficina, raras reuniones con amigos, llamadas nocturnas de su madre. Tras la muerte de
Natalia siempre consideró que su vida era tranquila y predecible. Trabajaba en contabilidad, se ocupaba de la casa, tenía dos hijos, Lena y Kirill, y un marido, Oleg,
Anna siempre había adorado las antigüedades. Su apartamento parecía un pequeño museo: estatuillas de porcelana, relojes de pared, grabados descoloridos y libros antiguos. Creía que los objetos antiguos
La familia Volkov llevaba mucho tiempo soñando con tener su propia casa. Cuando les ofrecieron comprar un edificio antiguo a las afueras de una pequeña ciudad, no lo
Marina siempre pensó que su matrimonio se basaba en la confianza. Ella y su esposo Igor habían vivido juntos más de diez años. Tenían un acogedor apartamento en
La familia Ivanov se mudó recientemente a un pequeño pueblo provincial. La casa que compraron era vieja, pero acogedora, con un jardín y manzanos en el patio. Los
A Daniel nunca le gustaron los espejos. No porque fuera vanidoso, sino porque le resultaba incómodo mirarse a los ojos durante demasiado tiempo. Aun así, el espejo del