Los conductores se sorprenden al descubrir este sencillo truco de estacionamiento que evita daños en los parachoques delanteros

Los parachoques delanteros rayados están por todas partes. Grietas, pintura desconchada, plástico roto: se ven a diario en aparcamientos y calles. Y en la mayoría de los casos, todo se debe a una simple razón: la gente calcula mal la distancia al bordillo.

Muchos creen que esto solo les pasa a los principiantes, pero nada más lejos de la realidad. Incluso los conductores experimentados pueden dañar fácilmente la parte delantera de un coche, sobre todo al cambiar de vehículo y no acostumbrarse aún a su tamaño.

Sin embargo, existe un método sorprendentemente sencillo que ayuda a los conductores a frenar casi a la perfección, a veces dejando tan solo 5 centímetros entre el parachoques y el bordillo sin tocar nada.

Y este truco funciona en casi cualquier coche de pasajeros.

El mayor problema en las ciudades es la altura de los bordillos. Algunos bordillos se encuentran entre 15 y 25 centímetros por encima del asfalto. Los SUV y crossovers grandes a veces logran subirlos sin problemas, aunque no siempre. Pero los coches de pasajeros normales, con menor altura libre al suelo, son mucho más vulnerables.

Muchos vehículos compactos y medianos solo tienen entre 12 y 16 centímetros de altura libre al suelo, lo que significa que un movimiento descuidado puede dejar el parachoques rayado, agrietado o incluso parcialmente arrancado.

Los vehículos modernos equipados con cámaras de 360 ​​grados facilitan mucho el estacionamiento, permitiendo a los conductores detenerse a solo centímetros de distancia con seguridad. Pero estos sistemas generalmente solo están disponibles en las versiones más caras de los coches más nuevos.

Por eso, muchos conductores todavía se guían por puntos de referencia visuales.

Algunas autoescuelas enseñan esta técnica, aunque no todos los instructores la mencionan. La clave está en aprender a percibir las dimensiones del coche utilizando puntos de referencia visuales fijos.

La parte más peligrosa al estacionar suele ser el parachoques delantero, ya que se encuentra más bajo que los laterales o la parte trasera del vehículo.

El primer paso es sencillo pero importante.

Antes de acercarse al bordillo, el volante debe estar recto para que el coche se dirija directamente hacia él, en lugar de en ángulo. Aparcar en diagonal aumenta considerablemente el riesgo de golpear el parachoques.

Ahora viene el truco.

Siéntese de forma natural al volante, sin inclinarse hacia adelante ni encorvarse. Al acercarse al bordillo, alinee visualmente el borde inferior del bordillo con el borde inferior de la carcasa del retrovisor lateral.

Para coches muy bajos, esto suele dejar entre 30 y 40 centímetros de espacio, pero para la mayoría de los vehículos el método funciona con gran precisión.

Los conductores que deseen aparcar aún más cerca pueden usar un segundo punto de referencia.

En lugar de alinear la parte inferior del bordillo con el borde inferior del espejo, alinee el borde superior del bordillo con el mismo punto del espejo. Esto permite que el coche se detenga mucho más cerca, a menudo entre 5 y 7 centímetros del parachoques.

Con este método, algunos conductores logran estacionar sedanes grandes de clase D con apenas un pequeño espacio delante.

Tras aprender la técnica, muchos afirman que estacionar de frente se vuelve mucho más fácil y menos estresante, especialmente en zonas urbanas congestionadas donde cada centímetro cuenta.

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