Una artista australiana transformó un viejo autobús destartalado en una impresionante casa y estudio creativo escondido en lo profundo del bosque, y las fotos del antes y el después están dejando a todos boquiabiertos en internet.
Chelsea, una ilustradora de Brisbane, compró el enorme vehículo abandonado al darse cuenta de que necesitaba más espacio del que le ofrecía su anterior y pequeña casa rodante. En lugar de restaurarlo para usarlo en la carretera, decidió reinventarlo por completo como un lugar tranquilo para vivir, trabajar y reconectar con la naturaleza.

El viejo autobús estaba en pésimas condiciones cuando lo compró, pero Chelsea vio potencial en sus enormes ventanas, su amplio interior y su atmósfera inusual.

Trabajando prácticamente sola, transformó poco a poco el espacio vacío en un cálido refugio artístico repleto de muebles antiguos, materiales reciclados, plantas, decoración hecha a mano y colores llamativos.

Por fuera, el vehículo estaba pintado de verde oscuro para que se mimetizara con el bosque circundante, donde Chelsea alquilaba un pequeño terreno.
Sin embargo, por dentro, el espacio no se parece en nada a un autobús común.


El interior combina una acogedora sala de estar, cocina, espacio de trabajo, dormitorio y baño en una distribución diáfana y fluida, inundada de luz natural gracias a los grandes ventanales.

Una de las partes más llamativas de la casa es la cocina, construida con muebles antiguos reutilizados y decorada con una gran encimera de madera rescatada de un antiguo proyecto de restauración de un molino.


Chelsea también creó un espacio artístico propio donde trabaja en ilustraciones para libros, rodeada de plantas, libros y objetos personales que ha ido coleccionando durante sus viajes.

El dormitorio cuenta con una cama cómoda, textiles coloridos, estanterías abiertas y detalles vintage, mientras que el baño incluye elementos de madera hechos a mano, azulejos estilo patchwork y un inodoro de compostaje.

Lo que resulta aún más sorprendente es lo poco que costó todo el proyecto.


Según se informa, Chelsea gastó alrededor de 13.500 dólares en transformar el autobús abandonado en una vivienda completamente habitable, ya que reutilizó materiales viejos, aceptó muebles donados y realizó la mayor parte del trabajo ella misma, con la ayuda ocasional de amigos y familiares.

Ahora, esta mágica casita en el bosque se ha convertido en una de las transformaciones de minicasas favoritas de internet.