Los residentes quedaron completamente desconcertados cuando cientos de diminutas esferas azules aparecieron repentinamente cayendo del cielo en el área de Pittsburgh.
Los misteriosos objetos eran perfectamente redondos, del tamaño aproximado de granos de sal, ligeramente azules y transparentes. Aún más extraño: no se derretían, no se rompían y, al apretarlos, contenían líquido en su interior.
Al principio, muchos pensaron que las extrañas esferas se parecían exactamente al relleno de los paquetes desecantes de silicona, mientras que otros temían que se tratara de algún tipo de sustancia química o un peligro ambiental.
Las fotos del insólito hallazgo se difundieron rápidamente en internet mientras los usuarios intentaban averiguar qué estaba sucediendo realmente.

Pero la verdad resultó ser mucho menos peligrosa y, sorprendentemente, bastante común.
Tras un sinfín de conjeturas y teorías, el misterio finalmente se resolvió. Las diminutas esferas azules fueron identificadas como marcadores topográficos utilizados como puntos de referencia fijos para la cartografía y el senderismo.
Al parecer, estos pequeños marcadores están dispersos en muchas zonas y suelen pasar desapercibidos a menos que alguien los vea de repente en gran cantidad.
Ahora, la gente en internet comenta que no puede dejar de verlos por todas partes tras descubrir qué son en realidad.